• JUNY Film Composers

EPISODIO 1. ORIGEN


El artista francés Le Prince, dos años antes de su muerte, creó la que sería la primera película. Producida en 1888, tiene una duración de dos segundos y fue filmada con una lente sobre una película de papel. Al fondo de la imagen, un árbol. De las teorías sobre su misteriosa muerte, la más plausible parece la de un asesinato ordenado y motivado para apropiarse de su patente. Durante las tres décadas posteriores, y basándose en el invento y en la primera producción cinematográfica, se desarrolló, se produjo y se exhibió una buena cantidad de cine mudo. Durante este periodo, las salas donde se proyectaban las películas eran ruidosas debido al motor del cinematógrafo. Los exhibidores contrataban músicos, que interpretaban música en directo en cada una de las salas, para mitigar el sonido del motor y, de paso, acompañar a la imagen. Estos hombres – porque eran hombres únicamente – fueron los primeros creadores de bandas sonoras. Algunas originales y otras no, pero bandas sonoras, al fin y al cabo.

Sobre la era del cine mudo, podemos recopilar nombres de directores, de productores, de actrices, actores, guionistas y hasta artistas gráficos que diseñaban y perfeccionaban las cartelas de diálogo o los posters y anuncios. No queda rastro de los nombres de los músicos o de las piezas que interpretaban, nunca ha existido un espacio de interés por esta parte esencial de la narrativa de una película. Crear por encargo requiere excelentes cualidades humanas, técnicas y organizativas. Mantener el norte, o el sur, en situaciones de presión, demasiado a menudo, de precariedad y casi siempre de invisibilidad, es algo que solo es exigible a superhéroes y superheroínas. Y ellos, y ellas, lo son. Crean, corrigen, orquestan, producen, interpretan, mezclan, revisan, supervisan, estudian, ensayan, prueban, escriben, se llenan, se vacían, escuchan, disfrutan, sufren y siempre trabajan para contar su historia dentro de la historia de otras personas. Después se estrenan las películas y nosotros, espectadores, vemos a los directores, productores y, sobre todo actrices y actores. La música original de una película en la mayoría de los casos no dispone siquiera del 1% del presupuesto total de la producción. Ese presupuesto se reparte entre el/la creador/a y la totalidad de recursos necesarios para interpretar, grabar y mezclar la música resultante. Un compositor o una compositora de música para audiovisuales, no vive dignamente de su trabajo si no puede acceder a un mínimo de tres proyectos razonablemente pagados cada año. Por si esto fuera poco, muchos de los productores y las entidades de televisión (tanto públicas como privadas) pretenden acceder a la mitad de los ingresos por derechos de autor correspondientes a la música original. Juny es un concepto con árbol al fondo, como una pintura de Rene Magritte. Es una agencia de representación de compositores y compositoras de música para la imagen. Es independiente y solo se debe a sus representados. Nace con la certeza de que la música es esencial para contar una historia, con la voluntad de transmitir este mensaje, con el objetivo de facilitar a los compositores y a las compositoras de música para audiovisuales su acceso a proyectos y con la determinación de hacer visible esta profesión que es tan antigua como el cine mudo. Juny aspira a fomentar un sentido de comunidad entre los compositores y compositoras que trabajan en este medio, empezando por nuestros representados. La competencia es saludable, la discrepancia interesante, pero la hostilidad y el temor al semejante solo debilita a las dos partes. Compartir experiencias, contactos, conocimientos y visiones solo puede contribuir a la mejora. En este sentido, Musimagen, la asociación de compositores del medio audiovisual está, desde hace más de 20 años, realizando un trabajo excelente, en colaboración con entidades similares en Europa. Juny, fuertemente arraigado a la tierra a través de sus raíces, consigue canalizar el alimento hasta la fuente creativa, sus ramas, y generar protección, belleza y frutos. Si hay un vendaval, bailaremos. Si llega la sequía, administraremos el agua que hemos ido conservando. Y si el terreno se vuelve agreste, intentaremos suavizarlo con bondad. Ese es nuestro compromiso y es nuestra meta, y solo es posible si ramas, hojas, tallos y brotes son conscientes de que todos somos el árbol. Los compositores y la compositora de Juny, y nosotros, su equipo para todo, comprendemos que todos somos el árbol. Sí, únicamente una compositora, infinitamente talentosa, pero solo una. Y ese es otro tema. Durante estos días, desde que publicamos la web y activamos las redes sociales, hemos recibido muchas visitas y muchas muestras de cariño, que estamos deseando devolver. Seguiremos en contacto.


“La Geante II” – René Magritte, 1950

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